El twitter de Brainard
septiembre 22, 2010
No voy a darle muchas más vueltas al tema, está ya muy manido y resulta muy aburrido, casi tanto como un partido del Madrí contra el Español retransmitido en perfecto mexicano por la cadena ESPN. Digo, las redes sociales, el asunto.
A unos les gusta, otros sienten temor por la pérdida de intimidad, otros se lanzan como locos al espectáculo y parece un desnudo digital. Los periódicos les dedican portadas, como a Lady Gagá. Hay una película por ahí de Facebook, qué interesante.
En Twitter, y también está la historia ya recalentada, hay quien se levanta y escribe “buenos días”, en genérico y al mundo. Es un síntoma de muy buena educación o de soledad o de nada, simplemente está ahí y se hace, como uno se toma un zumo de naranja cada mañana y no recuerda cuándo empezó a hacerlo. Simplemente se lo bebe.
Se han hecho algunos experimentos de antiguos cuadernos de diarios o notas similares convertidos en blog. Resulta bastante forzado, la verdad.
Se busca la poesía al asunto, y quizá algunos la encuentran.
Las redes sociales, en fin.
Estos pensamientos tan profundos no sé a cuánto de qué vienen. Quizá porque en el metro leo “Yo recuerdo”, de Joe Brainard: “Me acuerdo de cuando, en el colegio, le dabas una tarjeta de San Valentín a toda tu clase, no fuera a ser que alguien a quien no le habías dado te diese una”.
Ya hablé otro día de “Yo recuerdo” de Perec. Conocí a Brainard después, por un mensaje de una amiga de la facultad. Me gusta más que Perec. Entonces, al leerlo en el metro, el título absurdo: “El twitter de Brainard”.
¿No se traducen de una manera rocambolesca los títulos de las películas?
“Me acuerdo de los lecheros. De los carteros. De las toallas para invitados. De los felpudos de “Bienvenidos”. Y de las señoras de AVON”.
Pobre Brainard.
