Blog: Cuaderno Americano

enero 10, 2011

Este blog queda clausurado. A partir de ahora se intentará mayor puntualidad y dedicación en la dirección siguiente: Cuaderno Americano.

El Madrí y yo

octubre 11, 2010

Iturriaga, venerable alero del madridismo nostálgico, ha escrito un artículo sobre su desencanto con nuestro querido club. Se llama “El Madrid y yo”. Nunca he jugado en el Real Madrid, ya me gustaría, y no he sido de otro equipo, pero el resto lo suscribo casi tal cual.

Ya lo he dicho otras veces: yo soy del Madrid de la Quinta y de Lolo Sainz, y estas cosas de los últimos años me chocan y me desagradan.

El Madrí de Florentino es un equipo antipático del pelotazo sentimental, que es el peor de todos y que nos ha traído hasta aquí, con el horizonte a lo lejos. Me recuerda a las folclóricas pasadas de moda.

Qué voy a decir del equipo de fútbol. Hay quien recibió con alegría y celebra a Mourinho, este entrenador maleducado que parece que salva a la humanidad con sus gestos. A mí me resulta grotesco. Hace poco tiempo estaba Del Bosque, pero lo echaron porque en el PC Fútbol no salía bien. Gestión moderna.

Y el equipo de baloncesto aún peor. Hace unas semanas Corbalán escribía en Marca que hay un equipo pero no hay club. Viendo estos días un entrenamiento de los Lakers en NBA TV me acordaba de las palabras de Corbalán: ahí estaba el veterano equipo técnico organizando el entrenamiento, cada uno con su función.

Los Lakers, sí, megamarca internacional y todo lo que quieras, pero un club serio, ordenado, con la reputación a la altura de su marca.

Entrevistaron a uno de los técnicos. Llevaba más de 10 años en el club. Es un detalle mínimo.

En el Real Madrid se fichan salvadores con la euforia de quien juega al Bingo. Alegría, alegría.

Escribe Iturriaga: “Puede que siendo yo Real Madrid (como lo son todos los que han participado en su historia) me duela mucho verle así, en perpetuo estado de ataque de nervios, incapaz de mantener una línea clara de actuación, en manos de un entrenador que me da igual que sea una lumbrera, incluso que lleve a ganar una Champions, pues está tannnnnnnnnnnnnnnn lejos de los valores madridistas (o los que yo creo que deberían ser) que incluso trayendo la décima, va a ser mayor el daño que el beneficio. Si su juego va a ser ramplón, si su actitud va a ser desafiante, si sus faltas de respeto van a ser constantes, ¿lo compensa todo el logro de una Copa de Europa? (A Lorenzo Sanz le echaron con dos en tres años)”.

Pues eso. Más daño que beneficio, en el mejor de los casos.

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El twitter de Brainard

septiembre 22, 2010

No voy a darle muchas más vueltas al tema, está ya muy manido y resulta muy aburrido, casi tanto como un partido del Madrí contra el Español retransmitido en perfecto mexicano por la cadena ESPN. Digo, las redes sociales, el asunto.

A unos les gusta, otros sienten temor por la pérdida de intimidad, otros se lanzan como locos al espectáculo y parece un desnudo digital. Los periódicos les dedican portadas, como a Lady Gagá. Hay una película por ahí de Facebook, qué interesante.

En Twitter, y también está la historia ya recalentada, hay quien se levanta y escribe “buenos días”, en genérico y al mundo. Es un síntoma de muy buena educación o de soledad o de nada, simplemente está ahí y se hace, como uno se toma un zumo de naranja cada mañana y no recuerda cuándo empezó a hacerlo. Simplemente se lo bebe.

Se han hecho algunos experimentos de antiguos cuadernos de diarios o notas similares convertidos en blog. Resulta bastante forzado, la verdad.

Se busca la poesía al asunto, y quizá algunos la encuentran.

Las redes sociales, en fin.

Estos pensamientos tan profundos no sé a cuánto de qué vienen. Quizá porque en el metro leo “Yo recuerdo”, de Joe Brainard: “Me acuerdo de cuando, en el colegio, le dabas una tarjeta de San Valentín a toda tu clase, no fuera a ser que alguien a quien no le habías dado te diese una”.

Ya hablé otro día de “Yo recuerdo” de Perec. Conocí a Brainard después, por un mensaje de una amiga de la facultad. Me gusta más que Perec. Entonces, al leerlo en el metro, el título absurdo: “El twitter de Brainard”.

¿No se traducen de una manera rocambolesca los títulos de las películas?

“Me acuerdo de los lecheros. De los carteros. De las toallas para invitados. De los felpudos de “Bienvenidos”. Y de las señoras de AVON”.

Pobre Brainard.

Carter Obama

septiembre 21, 2010

Por un momento he tenido la tentación de escribir de política. Leí en ‘New Yorker’ un texto sobre las memorias de Walter Mondale, durante cuatro años vicepresidente de Carter, y me interesó su punto de vista sobre Obama y este otoño de 2010. Curioso el título del texto: “Vuelta a los setenta” (“Back to the seventies”).

Parece aceptado que el fenómeno Obama está en crisis, algunos consideran que profunda. Mondale analiza la situación, habla con temor de la vuelta a la situación de finales de los años 70 y da algunos consejos a partir de su experiencia con Jimmy Carter, que ya se sabe cómo acabó: Reagan ganó las elecciones en 1980 y Carter se volvió a casa al término de su primer mandato, algo que no ocurría desde 1932 con Hoover.

Carter luego recibió el Nobel de la Paz y Reagan, durante su presidencia, marcó una época.

Mondale se teme otro Carter. Básicamente, le advierte a Obama de que el encantamiento ya ha terminado, que deje de leer los discursos, que mire a los ciudadanos a los ojos y que asuma que con 15 millones de parados lo tiene crudo. Más o menos, la cruda realidad según Mondale.

También parece que el veterano político, cuyas memorias se titulan “The good fight: a life in liberal politics”, pone la venda antes que la herida. Mondale teme un desastre en las próximas elecciones al Senado del dos noviembre (en juego 37 de 100 escaños) e incluso plantea la sombra de unas nuevas primarias dentro del partido demócrata al término del primer mandato de Obama, como le ocurrió a Carter con su viejo amigo (si existen en la política) Ted Kennedy.

En otro artículo, no sé dónde lo leí, quizá en ‘New York Magazine’, el análisis de la crisis era más directo: lo que le pasa a Obama es que no sabe gustar. Una cosa era el fenómeno, “Yes, we can” y su exquisita iconografía, y otra la política diaria, el desgaste inevitable, la crisis, el paro y la agitación del Tea Party. Bush (hijo), Clinton, Reagan sabían gustar. Obama, parece, no.

Será interesante leer las memorias de Mondale: su vicepresidencia con Carter, las primarias frente a Jesse Jackson, su segundo fracaso ante Reagan…

¿Y si hubiera de nuevo primarias en el partido demócrata? No, imposible.

Otro día escribiré de berenjenas con tomate, mucho más apetitoso.

Esperando a Neil Young

septiembre 16, 2010

El pasado mes de agosto, el productor canadiense Daniel Lanois invitó a su casa a un grupo de periodistas, músicos y amigos. La luz estaba apagada. Podían sentarse, cerrar los ojos y escuchar ‘Le Noise’, el nuevo disco de Neil Young.

Rara vez Neil Young graba con productores de renombre. Parece que llamó a Lanois, le comentó que había visto los vídeos que tiene en su página web, www.daniellanois.com, y pensó que quizá podían hacer algo parecido. Grabaron ocho canciones, dos de ellas acústicas, y un dvd donde Young toca el disco completo. El disco sale a la venta a finales de septiembre.

Un periodista de Los Angeles Times estuvo en casa de Lanois y escuchó el disco, a oscuras, en silencio: la guitarra de Neil Young y nada más, sin banda. El sonido, dice, es “gigantesco”.

Me levanté a las cuatro de la mañana. Hacía un calor tremendo en la habitación y tenía la garganta como el sonido de una carraca oxidada. Bebí agua, tomé una pastilla milagrosa y me asomé al balcón, como en las fiestas del pueblo que no tengo y que tanto añoro. A las cuatro de la mañana no se puede hacer casi nada, sólo leer en silencio y observar la calle.

En la página de National Public Radio, donde hace unos días había un artículo sobre James Baldwin, hay una entrevista a Brian Wilson. La leí. Primero escribiré de Baldwin y luego de Brian Wilson, todo muy breve, como un apunte anotado a las cuatro de la mañana.

A Baldwin lo conocí por una recopilación de relatos que me regaló Tana. Era una pequeña historia situada en Harlem. A los dos nos gustó mucho el relato. Yo luego seguí con Harper Lee y su único y memorable libro, y Tana profundizó en Baldwin. Así que volví de nuevo a él después y ahí estaba el escritor de Harlem, conciso y emocionante. Este otoño volveré a Baldwin.

Ahora Brian Wilson. Tiene un nuevo disco, ‘Brian Wilson Reimagines Gershwin‘.

Escribí un día que el compositor Gershwin se llamaba en realidad Jacob Gershovitz, aunque resulte irrelevante.  Es lo bueno de la wikipedia, es un pozo sin fondo de información secundaria, como los periódicos pero gratis. Lo importante es que Brian Wilson lo escuchaba con cuatro años en casa de su abuela y se quedaba dormido. La grabación era ‘Rhapsody in Blue‘.

Ya escribía Kawabata que hay que crecer viendo cosas bonitas.

Anda, si tengo un blog

agosto 15, 2010

Tengo el blog olvidado, descuidado, como las plantas de un piso cerrado durante el verano. Así estamos en este verano madrileño, con las inquietudes, las prisas de Ginger Boy (currys tailandeses a domicilio) y el sol de la Plaza de Olavide.

En estas fui padre por segunda vez. La estupenda Hana duerme y vemos Toy Story por enésima vez con Taro.

España ganó un mundial.  Leí a Bolaño. Perdimos el tiempo. Me sumergí en las entrañas de la burocracia, el gran dinosaurio.

En el entretiempo desde hace años me dedico a la música electrónica y experimental, que suena mucho mejor de lo que es. Hago un buen dúo con mi ordenador. Este otoño, si todo funciona adecuadamente, colgaré en algún lado uno de los experimentos, para deleite de la hinchada musical.

De vez en cuando también leo la prensa. Aprendo una barbaridad. En el New York Times, que siempre lo cita El País porque así parece más importante, dan un dato a recordar: la persona responsable del cementerio de Washington Heights, el mayor cementerio judío de Nueva York, se llama Dominick Tarantino. Con ese nombre Jarmus hace una película.

Dov Charney, en Village Voice, declara que la época de los pantalones cortos está superada.

El Madrí ficha mucho, como siempre, y el Marca habla de triplete. Poco baloncesto y demasiado tatuaje.

La NBA está agitada y se anuncia una buena temporada. Seguiré a los Knicks por afición y a los Thunder de Oklahoma por vocación, qué equipo más divertido.

En 10 días el dulce otoño será en Nueva York. Llego a tiempo para ver el final de la temporada de béisbol. El otoño siempre es más plácido. Escribiré más en Nueva York, supongo.

Harvey Pekar

julio 13, 2010

“OK. This guy here, he’s our man, all grown up and going nowhere. Although he’s a pretty scholarly cat, he never got much of a formal education. For the most part, he’s lived in shit neighborhoods, held shit jobs, and he’s now knee-deep into a disastrous second marriage. So, if you’re the kind of person looking for romance or escapism or some fantasy figure to save the day… guess what? You’ve got the wrong movie”.

Harvey Pekar (1939 – 2010) se presenta a sí mismo en ‘American Splendor‘ (2003).

La canción de América

julio 8, 2010

El precioso libro “Matar a un ruiseñor” (To Kill a Mockingbird), de Harper Lee, cumple 50 años. ‘National Public Radio‘, que procuro leer cada día y siempre me sorprende con alguna historia bien cuidada, recuerda el aniversario con un breve reportaje y un título a la altura: después de cinco décadas el libro continúa siendo “la canción de América”.

Cuando se publicó, el 11 de julio de 1960, el movimiento por los derechos civiles estaba en pleno auge. En ese mundo sitúa Harper Lee la entrañable peripecia de Atticus y sus hijos Scout y Jem.

El libro es inolvidable, como las fotografías de Robert Frank. Es más que un documento histórico: es un modelo sobre la búsqueda de identidad, como dice una especialista en el artículo de NPR. Quiénes somos, cada uno de nosotros y cómo sociedad, y qué queremos ser. Supongo que se tendría que leer en la primera adolescencia y ya no se olvidaría nunca.

Podría contar la interesante biografía de Harper Lee, alérgica a los focos y la fama de las letras, otro signo de su buen criterio. Pero hoy no tengo ganas de escribir y seguro que la wikipedia lo cuenta todo, está enlazada ahí arriba. Así estoy en este día de la victoria, acompañado por el emocionante rumor de “Matar a un ruiseñor”.

Estimado lector, si no has leído el libro corre a por él. No tengo mucho más que decir.

En las comidas de trabajo lo importante son los debates menores. El camarero trae unos vasos con hielo hasta arriba para el café y surge una interesante conversación sobre el hielo de hoy y el de ayer. Algunos dicen que el hielo de antes era mejor, y lo argumentan. Lo realmente interesante de las comidas de trabajo son los argumentos.

También se habla mucho de fútbol y de las marcas blancas del supermercado entre Madrid y alrededores. Cada uno tiene su experiencia y unos compran las pizzas congeladas en un sitio y nunca en otro, ni se te ocurra, vamos. O las cervezas, o los insecticidas. En verano hay muchos mosquitos y hay que hablar de estas cosas.

Las comidas del trabajo dan para largos debates sobre la vida. El atún llega cubierto de soja, pero eso es un mal menor. Lo importante es el debate, el comentario, el rumor, el fin de semana en Rascafría hasta que nos vayamos todos a la playa con un sombrero de verano.

Como al Mundial le queda un suspiro vamos a tener que ponernos a trabajar hasta que llegue la hora de la piscina. A ver si empieza ya la temporada de fútbol, reclama un abogado, que son muy metódicos y sin orden en la parrilla se desconciertan. Hay pocos fichajes este verano y se nota, las comidas de trabajo son más intelectuales.

Menos mal que un compañero está leyendo un libro de frases budistas y nos da aliento para la espera: “El tiempo y la paciencia son los guerreros más importantes”. Era su frase de hoy.

Bueno, será, pero no tengo claro lo del hielo. Tengo la sensación de que siempre ha sido igual.

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